La pregunta útil no es solo qué muestra cada reloj. Hay que comparar un instante compartido y expresarlo según las reglas de cada zona.
Empieza por el mismo instante
Dos horas locales solo se pueden comparar si representan el mismo instante. Por eso, una comparación actual debe partir de una única marca del servidor. Para un plan se indica una fecha y hora local en una zona de origen; el servidor la convierte en instante antes de calcular el destino. Así no se mezclan lecturas sin relación.
Compara desfases, no estereotipos
En un instante concreto, cada zona tiene un desfase respecto a UTC. Restar el desfase de origen al de destino da la diferencia entre relojes. Sin embargo, el desfase pertenece a ese instante, no para siempre a una ciudad. Un lugar puede cambiar de horario y el otro no; una diferencia memorizada puede acertar en enero y fallar en julio.
Comprueba también el día natural
La diferencia entre relojes no cuenta toda la historia cerca de medianoche. El destino puede estar ya en el día siguiente o todavía en el anterior. Mantén la fecha local junto a cada hora e indica claramente la relación entre días. Al planificar una llamada, reunión o llegada, esa etiqueta evita más errores que el desfase por sí solo.